El vicepresidente norteamericano Joseph Biden visitó Kosovo y como cada vez que un mandatario estadounidense se acerca a visitar el lugar el recibimiento fue apoteósico.Miles de personas aclamaron con banderas estadounidenses y expresiones de júbilo al "heroe américano".
A diferencia de la gran mayoría de paises del mundo donde las visitas de mandatarios estadounidenses son respondidas con fuertes protestas,en el nuevo Kosovo son recibidos como heroes,así que no es de extrañar,que ante las unicas muestras de cariño y apoyo recibidas a lo largo del globo estos se muestren firmes entusiastas y partidarios de la causa local de la cual son los principales valedores.La pescadilla que se muerde la cola en definitiva.
Así pues Biden quisó responder a sus aclamadores con lo que estos más deseaban oir.
Primeramente afirmó con rotundidad que la "independencia" de Kosovo era irreversible,aunque debemos de interpretar que lo que en realidad quisó decir es que lo que es irreversible es la reintegración en Serbia,pues hablar de independencia cuando hace apenas un mes el propio presidente kosovar Hashim Thaci fue desautorizado por EEUU en su contencioso con Boris Tadic al que quisó negar la entrada a Kosovo,es poco menos que rídiculo.Resulta cansino repetir lo de siempre pero no por cansino hay que dejar de señalar que Kosovo no es un Estado soberano ni independiente sino un protectorado al servicio de los interses geoestrategicos y militares norteaméricanos.
La apelación que Biden hizó al caracter multicultural de Kosovo sólo puede calificarse como una tomadura de pelo más.Intentan vendernos como multiétnico lo que en realidad no es más que un país segregacionista donde los pueblos que lo habitan viven de espaldas entre si separados por alambres de espino y tanques de la OTAN.Para poder hablar de multiculturalidad tiene que haber interacción,convivencia e intercambio entre las distintas culturas y etnias y eso en Kosovo no se da.Kosovo está dividido en enclaves étnicos,enclaves opacos algunos de ellos auténticos guettos.
Pero la mayor ovación la provocó el rotundo apoyo que Biden expresó hacia a la preservación de la integridad territorial del nuevo "estado" y que choca frontalmente con el derecho de autodeterminación de los pueblos que los EEUU decían defender en la desintegración yugoslava,y es que quienes en su día pelearon por ese derecho hoy son negadores del mismo a quines no quieren legitimamente formar parte de el nuevo estado creado.Si los municipios serbios del norte donde los serbios son mayoría quieren separase debería respetarse tal derecho,de la misma manera que se hizó con los albaneses.Pero parece claro que los serbios no tienen ni derecho a la integridad territorial de su estado ni derecho a la autodeterminacion en otros paises,es la negación total y absoluta del pueblo serbio y un doble rasero ciertamente irritante.